domingo, 1 de febrero de 2009

Orlando y el deporte

Orlando siempre fue grandote. Nació pesando más de 4 kilos y en las fotos de su infancia la ropa siempre le queda chica. En su juventud jugó al básquet y aprovechó su tamaño y su fuerza, superior a la de la media de sus contemporáneos, para conseguir distintas hazañas deportivas que nunca se cansará de contar (y que Irma tampoco se cansa de escuchar).

Cada vez que ve un partido de NBA, compara el vertiginoso ritmo de juego con el de su época y señala los cambios que sufrió el reglamento. "En mi época no había triples", acota siempre. También opina cada vez que ve a Manu Ginóbili en la tele.

viernes, 30 de enero de 2009

Orlando turco II

Orlando turco acaba de terminar de cenar y ya quiere comer fruta. Su Irmi está envalentonada contando alguna pavada que nadie está escuchando pero todos le dicen que sí con la cabeza. "¿Traés fruta?", la interrumpe Orlando turco. Su Irmi sigue contando una anécdota intrascendente. Menos de un minuto después, Orlando turco, sin la menor intención de levantarse de la mesa para ir él mismo a por la fruta, le toca el brazo y le dice "hay fruta, la compré yo". Ella le hace que sí con la cabeza, sin dejar de hablar se levanta de la mesa y va a buscar uvas y cerezas, mientras finaliza su relato.

miércoles, 28 de enero de 2009

Onda onda, buena onda

Irmi se siente re joven cada vez que logra mechar el término "buena onda" en alguna de sus frases. Ella dice que se le pegó de tanto escuchársela a sus hijos, pero lo cierto es que hizo grandes esfuerzos para dejar de parecer una jovata al hablar. Odia que sus hijos se rían de ella cuando apela a viejos términos, como decir que un auto va "a los cúetes".

"Orlando, poné un poco de buena onda, siempre te estás quejando", le dice, cada tanto, y por dentro se alienta diciéndose que está hecha "una péndex", que es otra palabrita que le resulta muy divertida.

domingo, 25 de enero de 2009

En persona

Hoy vimos a un Orlando flaco y alto y a una Irma petisa y no tan gordita. Iban de la mano, por Almagro, ambos de de musculosa. La diferencia de altura era tan notoria que él la tomaba de la muñeca, porque no llegaba a envolver sus dedos con los de su amada. Ella llevaba un escote y no tenía corpiño. Bastante descocada debe ser esa Irmi. Entraron a la heladería de la que salíamos nosotros y eso nos puso contentos.

El ejercicio de la autoridad paterna

Cuando hay que retar o incluso castigar a alguno de los chicos, la que asume esa responsabilidad es Irma. Pero en algún momento de la perorata, flaquea, se pierde, se repite, teme no estar mostrando la suficiente autoridad; entonces busca con la mirada al padre de sus hijos y exclama: "¡Decí algo vos, Orlando!"

Es muy raro que Orlando se hago cargo. Él prefiere dictaminar qué castigo se aplica y desentenderse de comunicarlo o fundamentarlo. Y si Irma le insiste mucho para que hable, hasta puede pasar que se le escape un "lo único que pido es que no me rompan las pelotas", no se sabe si para el hijo que hay que reprender o para Irma.

"Claro, yo siempre quedo como la mala de la película", se queja ella.

(Este post es el retorno de nuestro amigo Daro a este blog).

sábado, 24 de enero de 2009

Todo muy rico

Orlando es tan buen asador que cuando va a comer afuera y queda conforme con lo que morfó, que nunca es poco, se acerca hasta la parrilla, felicita al asador y le deja una propina.

lunes, 19 de enero de 2009

Irma y la tele

Irma no sólo mira tele. También está muy al tanto del rating, los gerentes de programación de cada canal y sus problemas, y la fecha en que vuelve Susana.

(Este post le debe todo a mi amiga Cata, en su versión sirena-malvada-de-cabellos-negros-y-lentes-ídem, tal como apareció en la pelopincho de David y Eugenia).

lunes, 12 de enero de 2009

Desde 1950



Nos atendió Dora, que a pesar de los cincuenta y nueve años que hace que tienen ferretería, no sabe distinguir las diferentes clases de lijas y le tiene que preguntar a Julio los precios de todo.

Como si Irma se acercara al negocio de Orlando a darle una mano. Tal cual. 

domingo, 11 de enero de 2009

Orlando turco

Orlando turco (por no decir, mi padre) está sentado en el living de su casa. Luce su vestimenta habitual: mocasines, jeans y chomba. Espera que su Irma termine de armar una canasta para pasar el día en el Tigre junto a Adalberto y Elsa, dos viejos amigos (juro que los nombres son reales). La Irma de Orlando turco va y viene del living a la cocina trayendo distintas cosas que se va olvidando y acordando y que cree que pueden necesitar en su paseo: mayonesa, un repasador, Off. Orlando turco se aburre esperando, pero no hace otra cosa que esperar. No pregunta si puede ayudar con algo, no mata el tiempo leyendo el diario, no propone, ni siquiera se voluntariza como para recibir órdenes. Simplemente, espera. Cuando le preguntan si va a llevar una malla (pronostican más de 30 grados), él dice que no. Cuando le preguntan si, por lo menos, va a llevar una bermuda, también dice que no. "Va a hacer falta un libro", reflexiona Orlando turco y se levanta a buscar uno. Aprovechando el envión que le generó haberse despegado de la silla, agarra la canasta que su Irma acaba de terminar y le reprocha por todo el rato que lleva esperándola para irse al Tigre: "Raque, no salimos nunca".

martes, 6 de enero de 2009

Zapatillas

Irma tiene unas zapatillas blancas tipo running, de marca, que usa siempre que se van de vacaciones. También se las pone para ir a un asado, para acompañar a su hermana a visitar algún santo, o para un programa diurno similar. Las combina con soquetes blancos, un jean y una remera de hilo, y le parece que ese look le saca años.

lunes, 5 de enero de 2009

Irma en el NOA

Mientras cena en Catamarca, Irmi mira el reloj a las 23.10 y dice: "En Buenos Aires ya es el 2009".

jueves, 25 de diciembre de 2008

Obviedades navideñas

- Irma y Orlando suelen jugar de locales en las Fiestas. Les gusta, aunque por diferentes motivos. A Irma le encanta recibir, mientras que Orlando prefiere no moverse de casa.

- Orlando hace lechón.

- Irma prepara un matambre que cree que es sublime. Su familia piensa que le sale soso, pero nadie se anima a decírselo. El engaño lleva ya demasiados años.

- Orlando compra pirotecnia. Este año no, por la crisis.

- Irma compra los regalos de toda la familia. Si bien cada año renueva su ilusión de que Orlando la sorprenda con algo, es previsora y sale con él unos días antes y elige su regalo.

- Como gran innovación en el menú, una Navidad de los '90 Irma cocinó pavo. Todos lo elogiaron, pero a nadie le gustó mucho, ni siquiera a ella. No se repitió.

- A Orlando le gusta el champagne. Irma prefería la sidra, hasta que apareció la Fresita. Irma enseguida se pone alegre. Orlando es un campeón de la bebida.

- Los novios de las nenas son bienvenidos en la mesa familiar, aunque a Orlando no le cierra que no pasen Navidad con los suyos. Ninguna de las nenas formalizó tanto como para tener que invitar a los padres de los novios.

- Irma y Orlando no dejan salir a sus hijos después de las 12. Esto les genera terribles discusiones con los chicos, pero ellos no transan: hay mucho borracho suelto al volante.

martes, 23 de diciembre de 2008

Galán gastronómico

A Irma también le calienta Martiniano Molina.

Finge interesarse en las recetas, pero lo cierto es que Martiniano le parece muy buen mozo y se fuma hasta sus publicidades.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Sensación térmica

De día y de noche.

En verano y en invierno.

Parado, sentado, acostado.

Orlando siempre tiene calor.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Algunas cosas que Irma le tiene prohibidas a Orlando

La falta de sentido común y del manejo de sutilezas que sufre Orlando se notan aún más en algunas tareas domésticas, que Irma le tiene absolutamente prohibidas a Orlando. El sólo puede realizarlas bajo la inspección de Irma. Estas son algunas tareas que Orlando tiene prohibidas con todas las letras. En este sentido, no se imaginen eufemismos ni pactos firmados con total seguridad porque cuando acordaron estas reglas lo hicieron a los gritos y a cara de perro.

Lavar la ropa en el lavarropas: Orlando, de puro orgulloso, sigue usando, para hacer el asado o para estar en casa, algunas de las remeras que destiñó por última vez. En alguna época, la ayudaba a Irma con el lavado de la ropa, pero su poco apego a la separación de texturas y colores logró que lo alejaran del lavadero.

Hacer una compra grande en el supermercado:
Irma y Orlando hacen una gran compra en el súper una vez por mes. Bajo ninguna circunstancia, ella lo dejaría ir solo porque teme que se olvide de los productos de limpieza, que compre puro fiambre y que no tenga en cuenta los gustos de yogures que prefieren sus hijos. Además, Irmi lo obliga a ponerse los lentes de ver de cerca, para comprobar que no están comprando ningún producto vencido.

Tomar decisiones con los chicos: ¿Puede el más chico ir a bailar a la noche? ¿La mayor quiere el auto para irse un fin de semana con las amigas? Ninguna de estas decisiones Orlando está habilitado para tomarla por su cuenta, todo debe ser consensuado por Irma o, en su defecto, que decida ella.

Ir al médico solo: Irma teme que Orlando no le cuente todo lo que le dijo el médico. Y cuando decimos "todo" no imaginamos la cantidad de cosas que Irmita le pregunta al médico. Lógicamente, las pocas veces que ella no lo acompañó, se las preguntó a Orlando, que no supo responder y se excusó con evasivas

viernes, 12 de diciembre de 2008

Breves de Irma

- Cuando comienza a soplar viento de repente, Irma dice que "se levantó una ventolina". 

- Del fenómeno flogger, lo que menos entiende es cómo la mamá de esos nenes les permiten hacerse piercings.

- A Susana no la banca más porque está muy gorda. Pero la mira siempre un ratito, de pasada.

- Aunque no es oficialista, se enoja con los que critican los gastos en ropa y zapatos de Cristina Kirchner. "Es la presidenta, se tiene que arreglar".

jueves, 4 de diciembre de 2008

Modos de Orlando de llamar a Irma

Ante terceros, Orlando se refiere a Irma como "mi señora" o, si está muy en confianza, "la patrona", "mi jermu", "la jabru". Nunca dice "Irma". Si habla con la cuñada o la suegra, la menciona como "tu hermana" o "su hija" (a la suegra no la tutea). Y jamás alguien que no sea ella le va a escuchar un "Irmi".

miércoles, 3 de diciembre de 2008

El espectáculo bueno y el espectáculo malo

Irma maneja dos conceptos distintos de "espectáculo". Hace unos meses contamos que suspira diciendo "qué espectáculo" cuando, por ejemplo, le flambean un panqueque. Ése es el espectáculo bueno.

Pero si Irmi ve a dos adolescentes besándose apasionadamente en la calle, los reprende diciendo "mirá qué espectáculo que están dando esos dos". Ése sería el espectáculo malo.

martes, 2 de diciembre de 2008

Cafecito

Irma se siente en la cima de la plenitud conyugal cuando, después de comer, convence a Orlando de ir a tomar un cafecito los dos solos. 

lunes, 1 de diciembre de 2008

Mal ambiente

Cuando Irma siente que un lugar está lleno de negros, que la quieren chorear y que a sus hijas las violarían, ella habla de que hay "mal ambiente". No le gusta discriminar, pero esa gente no le gusta.