miércoles, 4 de marzo de 2009

Alivio

Nos complace informar que Irma y Orlando no están a favor de la pena de muerte.

Menos mal. Con el campo y el pucho, ya teníamos demasiado.

martes, 3 de marzo de 2009

Irma vs. el pan

Irma no es una gran cocinera, pero mantiene intacta la ilusión de serlo, así que cada tanto se juega con alguna receta especial.

Cuando está en ese plan, le revienta que Orlando arme una picada. No por él, que siempre tiene espacio para todo, sino por los chicos. Y si no hay picada, igual los controla y les advierte que "no se llenen con pan". 

jueves, 26 de febrero de 2009

Friolenta

A esta altura del año, empieza la pelea por el abrigo. Irma siente frío a la noche y busca refugio en la considerable humanidad de Orlando, que tiene calor y le dice que se corra. A Irma se le juntan el fresquete y el rechazo, protesta un poquito ("Ay, Orlando, qué seco que sos") y sale de la cama a buscar una colcha. Orlando advierte: "No me tapés, Irma", ella se hace la ofendida y ni contesta, se tapa y finge dormirse. Orlando, después de un par de patadas para sacarse de encima algún milímetro de colcha que siente sobre su cuerpo, se queda frito. Irma se queda un rato despierta, imaginándose a un Orlando de fantasía que también se muere de frío y se acurruca contra ella y le dice cositas lindas. 

Alma de gordi

Cuando Irma siente que ya está comiendo demasiado de algo, por ejemplo un budín, lo aleja con su mano y le pide a Orlando "sacamelo".

martes, 24 de febrero de 2009

Orlando de Almagro

Sergio, el viejo de mi amigo Daro, es tan Orlando que cuando quiere hablar con su hijo y con su nuera hace llamar a su Irmi a la casa de los chicos. El no agarra el tubo, pero le quema la cabeza dictándole las preguntas que quiere que le haga. El habla poco por teléfono.

Ejemplo:"Preguntale cómo le quedó el arreglo de la cocina para el que me pidió el taladro"

domingo, 22 de febrero de 2009

En el remate

Irma y Orlando en persona, en el remate de San Andrés de Giles:

Orlando es grandote, de pelo entrecano medio largo y boina (es un Orlando de campo). Irma tiene mucha pinta de tana del norte, pelo corto rubión, ojos claros, delgada, bastantes arrugas (consecuencia del sol) y crucifijo de plata.

Están en el remate de San Andrés de Giles. Siempre compran o venden alguna cosa.

Irma se paró al lado de un lote que se ve que le interesa: unas cuantas macetas de plástico, una regadera amarilla, dos mangueras. "¡Qué lindas macetas!", le dice a su Orlando. Pero él no le contesta. Andá a saber en qué está pensando. Si en la máquina de cortar pasto que tiene cortado el cable, o en las estanterías metálicas que puede llevar de a pares o de a una. Cuestión que no pesca la indirecta. Faltan cada vez menos lotes. Irma mira a su Orlando buscando un contacto visual que no se produce. Él sigue hipnotizado por el martillero. "20, 22, 24, quién da más". Llegan al lote de las macetas. "Arranque en 10", dice el martillero, pero Orlando no se da por aludido. Irma baja la cabeza. "No va más". Una vecina se lleva las macetas.

Seguro que esta noche le recrimina: "nunca comprás nada para mí, Orlando".

viernes, 13 de febrero de 2009

Irma vive dentro de mi

(Después de cocinar pollo a la plancha) "Lo lindo que tiene lavar la plancha después de hacer pollo es que todo lo que parecía pegado sale muy fácil".

viernes, 6 de febrero de 2009

Vacaciones 2009

Irma y Orlando veranean este año en Brasil.

Y quizás, no estamos seguros, quizás sea la primera vez que se van sin los chicos.

martes, 3 de febrero de 2009

Confesión

Aunque nos duela reconocerlo, Irma fuma.

domingo, 1 de febrero de 2009

Orlando y el deporte

Orlando siempre fue grandote. Nació pesando más de 4 kilos y en las fotos de su infancia la ropa siempre le queda chica. En su juventud jugó al básquet y aprovechó su tamaño y su fuerza, superior a la de la media de sus contemporáneos, para conseguir distintas hazañas deportivas que nunca se cansará de contar (y que Irma tampoco se cansa de escuchar).

Cada vez que ve un partido de NBA, compara el vertiginoso ritmo de juego con el de su época y señala los cambios que sufrió el reglamento. "En mi época no había triples", acota siempre. También opina cada vez que ve a Manu Ginóbili en la tele.

viernes, 30 de enero de 2009

Orlando turco II

Orlando turco acaba de terminar de cenar y ya quiere comer fruta. Su Irmi está envalentonada contando alguna pavada que nadie está escuchando pero todos le dicen que sí con la cabeza. "¿Traés fruta?", la interrumpe Orlando turco. Su Irmi sigue contando una anécdota intrascendente. Menos de un minuto después, Orlando turco, sin la menor intención de levantarse de la mesa para ir él mismo a por la fruta, le toca el brazo y le dice "hay fruta, la compré yo". Ella le hace que sí con la cabeza, sin dejar de hablar se levanta de la mesa y va a buscar uvas y cerezas, mientras finaliza su relato.

miércoles, 28 de enero de 2009

Onda onda, buena onda

Irmi se siente re joven cada vez que logra mechar el término "buena onda" en alguna de sus frases. Ella dice que se le pegó de tanto escuchársela a sus hijos, pero lo cierto es que hizo grandes esfuerzos para dejar de parecer una jovata al hablar. Odia que sus hijos se rían de ella cuando apela a viejos términos, como decir que un auto va "a los cúetes".

"Orlando, poné un poco de buena onda, siempre te estás quejando", le dice, cada tanto, y por dentro se alienta diciéndose que está hecha "una péndex", que es otra palabrita que le resulta muy divertida.

domingo, 25 de enero de 2009

En persona

Hoy vimos a un Orlando flaco y alto y a una Irma petisa y no tan gordita. Iban de la mano, por Almagro, ambos de de musculosa. La diferencia de altura era tan notoria que él la tomaba de la muñeca, porque no llegaba a envolver sus dedos con los de su amada. Ella llevaba un escote y no tenía corpiño. Bastante descocada debe ser esa Irmi. Entraron a la heladería de la que salíamos nosotros y eso nos puso contentos.

El ejercicio de la autoridad paterna

Cuando hay que retar o incluso castigar a alguno de los chicos, la que asume esa responsabilidad es Irma. Pero en algún momento de la perorata, flaquea, se pierde, se repite, teme no estar mostrando la suficiente autoridad; entonces busca con la mirada al padre de sus hijos y exclama: "¡Decí algo vos, Orlando!"

Es muy raro que Orlando se hago cargo. Él prefiere dictaminar qué castigo se aplica y desentenderse de comunicarlo o fundamentarlo. Y si Irma le insiste mucho para que hable, hasta puede pasar que se le escape un "lo único que pido es que no me rompan las pelotas", no se sabe si para el hijo que hay que reprender o para Irma.

"Claro, yo siempre quedo como la mala de la película", se queja ella.

(Este post es el retorno de nuestro amigo Daro a este blog).

sábado, 24 de enero de 2009

Todo muy rico

Orlando es tan buen asador que cuando va a comer afuera y queda conforme con lo que morfó, que nunca es poco, se acerca hasta la parrilla, felicita al asador y le deja una propina.

lunes, 19 de enero de 2009

Irma y la tele

Irma no sólo mira tele. También está muy al tanto del rating, los gerentes de programación de cada canal y sus problemas, y la fecha en que vuelve Susana.

(Este post le debe todo a mi amiga Cata, en su versión sirena-malvada-de-cabellos-negros-y-lentes-ídem, tal como apareció en la pelopincho de David y Eugenia).

lunes, 12 de enero de 2009

Desde 1950



Nos atendió Dora, que a pesar de los cincuenta y nueve años que hace que tienen ferretería, no sabe distinguir las diferentes clases de lijas y le tiene que preguntar a Julio los precios de todo.

Como si Irma se acercara al negocio de Orlando a darle una mano. Tal cual. 

domingo, 11 de enero de 2009

Orlando turco

Orlando turco (por no decir, mi padre) está sentado en el living de su casa. Luce su vestimenta habitual: mocasines, jeans y chomba. Espera que su Irma termine de armar una canasta para pasar el día en el Tigre junto a Adalberto y Elsa, dos viejos amigos (juro que los nombres son reales). La Irma de Orlando turco va y viene del living a la cocina trayendo distintas cosas que se va olvidando y acordando y que cree que pueden necesitar en su paseo: mayonesa, un repasador, Off. Orlando turco se aburre esperando, pero no hace otra cosa que esperar. No pregunta si puede ayudar con algo, no mata el tiempo leyendo el diario, no propone, ni siquiera se voluntariza como para recibir órdenes. Simplemente, espera. Cuando le preguntan si va a llevar una malla (pronostican más de 30 grados), él dice que no. Cuando le preguntan si, por lo menos, va a llevar una bermuda, también dice que no. "Va a hacer falta un libro", reflexiona Orlando turco y se levanta a buscar uno. Aprovechando el envión que le generó haberse despegado de la silla, agarra la canasta que su Irma acaba de terminar y le reprocha por todo el rato que lleva esperándola para irse al Tigre: "Raque, no salimos nunca".

martes, 6 de enero de 2009

Zapatillas

Irma tiene unas zapatillas blancas tipo running, de marca, que usa siempre que se van de vacaciones. También se las pone para ir a un asado, para acompañar a su hermana a visitar algún santo, o para un programa diurno similar. Las combina con soquetes blancos, un jean y una remera de hilo, y le parece que ese look le saca años.

lunes, 5 de enero de 2009

Irma en el NOA

Mientras cena en Catamarca, Irmi mira el reloj a las 23.10 y dice: "En Buenos Aires ya es el 2009".